El primer punto de este perfil es que el jugador profesional SOLO juega para ganar.

Es posible que también pueda divertirse pero lo que nunca es imaginable es que juegue sólo para divertirse: que se diviertan los otros, que algún rendimiento deben sacar a su pérdida de tiempo. Nosotros solamente jugamos para ganar dinero.

En el mundo de la apuesta de valor no se puede hablar con facilidad del jugador profesional seguro.

Yo he seguido a varios tipsters, especialmente en el mundo de las carreras de caballos, que después de meses claramente ganadores jugando a cuotas medias de 7 a 8, tiene otros dos meses desastrosos cuando no aciertan ni una carrera de cuarenta y tantas.

Se ha desarrollado una mitología alrededor de los tipsters de fútbol y otros deportes que nos llevan siempre a mercados con una liquidez muy baja, con pocos jugadores y donde es posible encontrar errores de pronóstico de las grandes compañías poco interesadas en esos mercados marginales. Aún así, dentro de su mundo pequeño, hay muchos errores y largas rachas perdedoras en esos tipsters.

Hay que entender que las compañías se dotan de unas grandes ventajas, alrededor de un 8% (tres veces la ventaja del casino en la ruleta y ocho veces en el black jack contra jugadores que controlen la estrategia básica de este juego) que no es fácil de vencer. Así tenemos que un tipster puede reducir esa ventaja de manera significativa pero quedando lejos de tener una ventaja favorable que tenga suficiente solidez. No jugaría si no detecto una ventaja positiva de al menos un 3% lo que significa en el mundo de la apuesta deportiva que debo manejar una ventaja total de al menos un 11% lo cual es prácticamente imposible (en el mejor momento de nuestra aventura con la ruleta llegamos a tener una ventaja total del 9% que restado el 2.7% de la casa nos dejaba algo más de un 6% neto. Nunca encontré hasta ahora una ventaja parecida)

Realmente la apuesta segura está fuera de estos cálculos porque, repito, no nos encontramos con una situación de juego sino con una situación de comercio: compramos a un precio cuando ya tenemos nuestra mercancía vendida a un precio superior.

He conocido otros jugadores que combinan conocimientos del deporte con, sobre todo, conocimiento del mundo del juego, de los valores matemáticos del juego: Héctor y sus hermanos de cuyas experiencias se ha generado toda una metodología que nos lleva a Jobbet y la apuesta segura como modelo de negocio profesional.

Gonzalo García Pelayo